1. Describe tu actividad:
Como estudio de arquitectura e interiorismo, nuestra actividad se centra fundamentalmente en el diseño de espacios, con una especialización muy marcada en iluminación arquitectónica, tanto interior como exterior. A lo largo de más de cuatro décadas de profesión he trabajado en ámbitos muy diversos —arquitectura, vivienda, urbanismo, interiorismo o diseño de producto—, pero uno de los rasgos que nos diferencia es que incorporamos la luz desde el inicio del proyecto, no como una instalación añadida al final, sino como una herramienta capaz de definir el espacio, la atmósfera y la experiencia.
Trabajamos principalmente en dos líneas: por un lado, con el cliente residencial particular, que representa alrededor del 80 % de nuestra actividad; y, por otro, colaboramos con estudios de arquitectura e interiorismo que recurren a nosotros para desarrollar la iluminación de sus proyectos desde una perspectiva especializada, integrando diseño, criterio técnico y simulación lumínica, en lugar de resolverla únicamente desde el planteamiento de una ingeniería tradicional.

2. ¿Cómo surgió la idea para montar la empresa?
Yo siempre he tenido empresa propia; en los años 90 monté un despacho de arquitectura con varios socios. Sin embargo, a finales de 2019, justo antes de la pandemia, decidí iniciar una nueva etapa profesional y poner en marcha un estudio propio desde el que abordar nuevos proyectos con una metodología de trabajo diferente.
Al emprender en solitario, quise dar un giro total a la forma de trabajar. Considero que los despachos de arquitectura llevamos cerca de 30 años atascados y mediatizados por el uso de AutoCAD como herramienta básica de asistencia al diseño en dos dimensiones. A partir de esa reflexión, dedicamos alrededor de un año y medio a investigar herramientas digitales y sistemas de representación basados en el modelado tridimensional y la realidad virtual. Nosotros ya no dibujamos el proyecto en 2D: trabajamos directamente sobre modelos digitales en 3D, a partir de los cuales lo desarrollamos y resolvemos en su totalidad. Y desde marzo de 2023 hemos incorporado la IA a todos nuestros procesos de trabajo en el despacho.
Esta evolución tecnológica ha transformado por completo nuestra relación con el cliente. Ya no tiene que interpretar una sucesión de plantas, alzados y secciones para imaginar cómo será el resultado, sino que puede entrar en el modelo, recorrer los espacios y comprender el proyecto antes de construirlo. Esto reduce enormemente la incertidumbre, permite tomar decisiones con mayor conocimiento (y rapidez) y genera una relación de confianza mucho más sólida. El plano no desaparece: sigue siendo el lenguaje constructivo necesario para ejecutar la obra, pero se obtiene a partir de un modelo previamente diseñado, comprobado y experimentado en tres dimensiones.
3. ¿Cuáles son los retos más significativos a los que se enfrentan las ciudades y qué soluciones aporta vuestra empresa?
El principal reto de las ciudades hoy no es la falta de soluciones técnicas, porque muchas de ellas ya existen y están suficientemente probadas, sino la dificultad para incorporarlas desde una visión política y administrativa con visión a largo plazo. Con demasiada frecuencia se decide en función de ciclos electorales de cuatro años, priorizando intervenciones rápidas, visibles y económicas frente a estrategias capaces de mejorar de verdad la habitabilidad urbana a futuro. Lo vemos, por ejemplo, durante las olas de calor: hemos convertido nuestras ciudades en inmensos radiadores de calor, mientras seguimos recurriendo a materiales y soluciones de ejecución inmediata en lugar de apostar por sombra, vegetación, suelos permeables y sistemas más duraderos y de calidad.
De integrarlos en nuestro paisaje urbano con un carácter propio mejor ni hablamos.
Desde nuestro ámbito de trabajo, intervenimos especialmente en la calidad del espacio y en la iluminación urbana. La luz artificial no puede reducirse a una cuestión de consumo, potencia o cumplimiento normativo, porque también afecta a la percepción, la salud, la seguridad, el patrimonio y la biodiversidad. Cuando se diseña únicamente desde la ingeniería o la instalación, o de la mano del fabricante, sin una visión global, aparecen excesos, deslumbramientos, luz intrusiva y emisiones innecesarias hacia el cielo. Nosotros trabajamos la iluminación como parte del proyecto urbano, mediante simulaciones, control de intensidades, orientación precisa de las luminarias y soluciones adaptadas a cada entorno, especialmente en espacios sensibles como paseos marítimos, patrimonio o áreas próximas a ecosistemas naturales.

4. Actualmente gran parte de las ciudades y entornos urbanos están lejos del paradigma de ser lugares sostenibles y eficientes. ¿Cuáles crees que son los temas por los que no se está apostando suficiente?
No se está apostando por la planificación a largo plazo ni por una gestión real de los recursos. Seguimos colocando parches rápidos, baratos y visibles en lugar de construir ciudades con materiales, infraestructuras y estrategias capaces de durar y adaptarse. Se habla mucho de sostenibilidad, pero demasiadas veces se utiliza como un eslogan mientras se siguen tomando decisiones a cuatro años vista.
Tengo la triste certeza de que muy poco de lo que hacemos hoy va a resultar tan relevante en el futuro como hoy lo es, no sé, el primer y segundo ensanche bilbaíno, por ejemplo.
Otros temas críticos que se están dejando de lado son:
- Gestión del medio natural: Se legisla con demasiada frecuencia desde la burocracia del despacho, sin escuchar a quienes conocen y trabajan el territorio. La prevención, la limpieza de los montes, el mantenimiento y determinadas prácticas controladas deberían formar parte de una estrategia permanente. Sin embargo, año tras año, gastamos mucho más en apagar incendios que en gestionar de forma sostenible el paisaje para evitar que se produzcan.
- Salud ambiental y habitabilidad: La pandemia dejó claro que la ventilación, la calidad del aire y el mantenimiento de los espacios interiores son cuestiones de salud pública. Se habló de mejorar filtros, sistemas de renovación de aire y condiciones ambientales en centros públicos y locales, pero aquel impulso se ha diluido. Volvemos a actuar cuando aparece el problema, en lugar de incorporar estas medidas como parte básica de la habitabilidad y con un CTE previo a esta circunstancia.
- Vivienda pública: Hemos permitido que la vivienda se convierta en un producto financiero sometido a la lógica del mercado. El resultado es que acceder a una vivienda digna se ha vuelto imposible para una parte creciente de la población. La administración debe recuperar capacidad para promover, construir y gestionar vivienda pública de verdad, estable y asequible, en lugar de limitarse a corregir los excesos de un mercado liberado y desnortado.
- La gestión del “trauma de ciudad” y el patrimonio: Las ciudades se transforman y Bilbao ha vivido un cambio profundo al pasar de una economía industrial a otra basada en los servicios. Pero esa transformación no puede hacerse desde el desprecio a lo construido. El patrimonio (incluido el industrial) no es solo ladrillo: es nuestra historia, nuestro paisaje intelectual y nuestra memoria colectiva. Si lo borramos, lo banalizamos o lo convertimos en un simple decorado, vaciamos la ciudad de su ser.
5. Las ciudades se están convirtiendo cada vez más en polos de atracción para emprendedores y la creación de nuevas empresas. Pero ¿crees que nuestras ciudades más cercanas lo son también? Si no es así, ¿qué es lo que echas en falta?
Nuestras ciudades pueden atraer inversión y actividad, pero eso no significa necesariamente que estén creando un entorno fértil para emprender. El problema es que se están gestionando como si fueran fondos de inversión: desde la inmediatez económica, la rentabilidad del suelo y la búsqueda de resultados rápidos. Cuando una ciudad se dirige únicamente con criterios financieros, termina produciendo espacios homogéneos, previsibles y sin personalidad. Basta recorrer muchas grandes avenidas comerciales para comprobar que las mismas marcas, los mismos escaparates y los mismos modelos urbanos se repiten de una ciudad a otra.
Para atraer y retener talento no basta con ofrecer oficinas o ventajas fiscales. Hace falta vivienda accesible, espacios de trabajo asequibles, actividad cultural, comercio local, servicios de proximidad y una ciudad en la que apetezca y sea fácil vivir. El pequeño comercio mantiene una relación directa y humana con el barrio, genera cohesión y construye identidad. Cuando se le deja competir en absoluta desigualdad frente a grandes operadores, la ciudad pierde diversidad y termina convirtiéndose en un escenario de consumo. Y una ciudad sin identidad difícilmente puede ser un verdadero polo de innovación.

6. En plena era de revolución tecnológica, ¿qué importancia tiene para vosotros la gestión de los datos a la hora de mejorar la eficiencia de los servicios urbanos?
La gestión de los datos es fundamental porque permite conocer cómo funciona realmente una ciudad y, sobre todo, anticiparse. Medir la movilidad, los consumos, las emisiones, la calidad ambiental, el ruido o el uso del espacio público ayuda a tomar decisiones basadas en evidencias y no únicamente en intuiciones. El problema ya no es la falta de tecnología, sino el acceso a datos fiables, públicos, compatibles y verdaderamente útiles. Bien gestionada, esta información permite construir modelos y gemelos digitales con los que simular escenarios, prever consecuencias y comprobar el impacto de una decisión urbanística antes de ejecutarla. Evidentemente, todo ello debe hacerse con transparencia y con límites claros para evitar que la ciudad inteligente termine convirtiéndose en una ciudad hipervigilada.
El gran reto está en quién controla esa información y dispone de los recursos para procesarla. La infraestructura necesaria para almacenar, cruzar e interpretar semejante volumen de datos está cada vez más concentrada en unas pocas gigantescas compañías tecnológicas extranjeras. Todos sabemos quiénes son y no es tranquilizador. Esto genera dependencia y debilita la capacidad de las administraciones para gobernar sus propios sistemas urbanos. Falta soberanía tecnológica, inversión pública y una estrategia común que permita ordenar los datos, ponerlos al servicio de la ciudadanía y utilizarlos para planificar la ciudad del futuro.
7. ¿Qué opináis de los modelos económicos colaborativos que están surgiendo en las ciudades? ¿Se debería apostar más por ellos?
El futuro es caro y los modelos colaborativos se presentan como una buena herramienta para activar proyectos, compartir recursos y generar nuevas formas de relación entre ciudadanía, empresas y administraciones. El problema es que esta colaboración se articula bajo una lógica en la que el sector público asume gran parte del riesgo, aporta suelo, financiación o infraestructuras, mientras el beneficio termina concentrándose en manos privadas. Deja de ser colaboración y se convierte en una transferencia de recursos públicos hacia intereses particulares.
Además ocurre que parte del patrimonio estratégico de la ciudad acaba subordinado a operaciones privadas y a decisiones de corto plazo. Nuestro patrimonio termina en manos privadas convertido en hoteles. Trabajar con la administración resulta muchas veces lento, complejo y desalentador por una burocracia excesiva que dificulta incluso los proyectos bien planteados. A eso se suma la dependencia de los ciclos políticos: cambian los gobiernos, cambian las prioridades y se interrumpen procesos que deberían responder a una estrategia urbana estable, no a intereses coyunturales.
Hay que apostar por la colaboración, sí, pero cambiando las reglas del juego. El sector público debe proteger el patrimonio común, conservar capacidad de decisión y garantizar que los beneficios económicos, sociales y urbanos reviertan realmente en la ciudadanía. Colaborar no puede significar privatizar las ganancias y socializar los costes; debe significar compartir riesgos, responsabilidades y resultados de una manera transparente y equilibrada.
8. ¿Qué estrategias propondrías para combatir el envejecimiento poblacional?
Vivimos en una ciudad envejecida, con un perfil social muy tradicional que aspira a una vida excesivamente tranquila: sin ruido, sin conflicto, sin demasiada actividad y, a ser posible, con el coche aparcado junto a la puerta. Ese modelo puede resultar cómodo para una parte de la población, pero no sirve para construir una ciudad capaz de atraer a nuevas generaciones. Bilbao tiene capacidad técnica, recursos y escala suficiente para transformarse, pero cualquier cambio encuentra resistencia porque demasiadas veces se perciben antes los inconvenientes que las oportunidades.
Bilbao pierde talento porque no ofrece vivienda accesible, oportunidades profesionales suficientes ni una vida urbana capaz de retener a quienes han estudiado y quieren desarrollar aquí su futuro. La paradoja es evidente: tenemos una sociedad envejecida y, al mismo tiempo, infantilizada, que reclama protección constante, pero rechaza muchas de las transformaciones que garantizarían su continuidad. La estrategia no puede ser acomodarse al inmovilismo, sino construir una ciudad más activa, diversa, pero sobre todo abierta: con vivienda asequible, empleo cualificado, cultura, ocio, espacio público y oportunidades reales para los jóvenes.
9. ¿Qué propuestas de mejora harías para tu ciudad? ¿algún proyecto estratégico que vosotros creéis pudiera relanzar Bilbao? Si tenéis alguna idea que os gustaría compartir.
Bilbao necesita urgentemente construir un paisaje nocturno de calidad. La ciudad de noche se sigue pensando casi exclusivamente desde el consumo y la eficiencia energética, dejando en segundo plano la salud, el bienestar, la percepción del espacio y el impacto de la contaminación lumínica sobre la flora y la fauna (que la tenemos). Cuidamos el patrimonio arquitectónico durante el día, pero por la noche todo ese valor desaparece y lo poco que se ilumina se hace mal y sin una estrategia conjunta. Falta cultura de la luz: iluminar no consiste simplemente en colocar focos, sino en decidir qué se ilumina, para contar qué, y para esto con qué intensidad, con qué distribución y con qué temperatura de color, atendiendo siempre al lugar y a sus ciclos naturales.
Desde Re_vuelta Estudio hemos desarrollado propuestas concretas para abordar esa cuestión desde la identidad de Bilbao. Entre ellas, un planteamiento de iluminación estratégica para la calle Iparragirre, la Estación de San Nicolás o una propuesta para el eje comprendido entre el Ayuntamiento y el Teatro Arriaga, que se denominó «Lighting Bilbao» de donde salieron las intervenciones de Navidad de la Ballena de Bilbao o el Bosque dorado del Arenal.
No se trataba de colocar más luz, sino de utilizarla para coser espacios, reforzar recorridos, hacer visible el patrimonio y construir una narrativa nocturna propia y reconocible. Bilbao necesita iluminar desde el arte, la memoria y la identidad, creando hitos propios que permitan reconocer la ciudad también cuando cae la noche. Igual que en cualquier ciudad europea.
10. Mensaje final
La ciudad es, por definición, un lugar de concentración y convivencia poco o nada sostenible.
Eso la llena de retos, porque vivir juntos en grandes comunidades es algo para lo que ni siquiera estamos preparados como especie: exige reglas, cuidados, espacios compartidos y un proyecto colectivo. El gran peligro actual es que, en ese intento de construir ciudades válidas para todo el mundo, terminemos creando lugares en los que nadie se reconoce. Viajas de una ciudad a otra y encuentras las mismas tiendas, los mismos materiales, los mismos espacios y las mismas formas de vida. Todo funciona, pero nada pertenece realmente a nadie.
Para que exista un verdadero sentimiento de pertenencia, el ciudadano tiene que sentirse orgulloso del lugar en el que vive, reconocerse en él y disfrutarlo. En Bilbao no podemos seguir repitiendo el viejo mantra de que antes éramos una ciudad gris, industrial y lluviosa y ahora somos otra cosa mejor. Esa transformación ya ocurrió. El reto actual es decidir qué ciudad queremos ser. El problema es que gestionamos las ciudades como si fueran fondos de inversión, guiados únicamente por la rentabilidad, la funcionalidad y el retorno inmediato. Mientras tanto, ignoramos cuestiones esenciales como la salud, las emociones, la belleza, la identidad, la integración o la calidad del espacio público.
Las ciudades evolucionan cuando existen actuaciones valientes y una visión capaz de ir más allá de una legislatura. Necesitamos políticas que entiendan que una ciudadanía implicada también se construye a través de ciudades hermosas, cuidadas y bien mantenidas. Cuando una ciudad está sucia, abandonada o es indiferente a quienes la habitan, todo empieza a degradarse, empezando por los propios ciudadanos y se convierte en insegura y hostil.
Nosotros trabajamos con el fin de crear emociones y conectar con el ciudadano para que deje de ser un simple usuario y se convierta en un agente activo que no solo viva sano, sino que publicite, ame, cuide, construya y mejore su propio entorno.

Re_Vuelta Estudio es una de las empresas y entidades que forman parte de la Asociación Bilbao Urban & Cities Design, que surge como resultado de una intensa labor para crear una iniciativa en común, aprovechando la reputación de nuestros modelos de transformación urbana, formada por un grupo de profesionales y empresas en diferentes campos como el urbanismo, arquitectura, ingeniería, eficiencia energética, medioambiente, movilidad e innovación social.
El objetivo de la misma es el de agrupar a una serie de profesionales a modo de Think Tank, apostando por nuevos modelos de ciudades más inclusivos y sostenibles, así como por nuevos modelos de crecimiento y participación, y poder atraer proyectos urbanísticos con los que trabajar.
Y con sus empresas asociadas formar una Plataforma de Soluciones Urbanas con capacidad de dar respuesta a los retos actuales de las ciudades y entornos urbanos.
Bajo el lema de «Reimaginar, Repensar y Rediseñar Ciudades y sus Áreas Metropolitanas desde un punto de vista urbanístico, sostenible, económico, cultural y social», la Asociación cuenta una serie de servicios orientados tanto al ámbito local, como internacional.

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